adidas Originals vuelve a demostrar por qué la Superstar no es solo una silueta clásica, sino un manifiesto cultural que conecta generaciones, disciplinas y territorios creativos. Creadas para el baloncesto, adoptadas por pioneros del streetwear y redefinidas por cada generación, las Superstar se consolidan como el Ícono Original: un símbolo de autoexpresión, autenticidad y estilo atemporal que hoy se potencia a través de una estrategia global de marketing deportivo.
La nueva campaña, narrada por el legendario actor Samuel L. Jackson, plantea una metáfora poderosa: la búsqueda de las Superestrellas en un hotel donde el tiempo no existe. En ese universo surrealista —el Hotel Superstar— convergen íconos de distintas generaciones que representan la cultura contemporánea. Desde la estrella global del K-pop JENNIE hasta la modelo e ícono de estilo Kendall Jenner; del prodigio del fútbol Lamine Yamal al innovador musical Baby Keem; pasando por la superestrella de la NBA James Harden, la leyenda del skate Tyshawn Jones y la nueva voz del pop Olivia Dean.





Esta curaduría de talento no es casualidad. Responde a una visión estratégica donde adidas Originals entiende que el marketing deportivo ya no se limita al rendimiento en la cancha, sino que se expande hacia la cultura, la música, la moda y el entretenimiento. La Superstar actúa como punto de encuentro entre comunidades, convirtiéndose en un activo narrativo que trasciende disciplinas.
Dirigida por el fotógrafo y cineasta Thibaut Grevet, la campaña construye una atmósfera cinematográfica en la que cada habitación del hotel revela el universo creativo de un ícono distinto. El recorrido de Jackson simboliza el viaje de la propia marca: una búsqueda constante de relevancia cultural. Aquí, el marketing deportivo se traduce en storytelling de alto impacto, donde el producto se integra de forma orgánica en relatos aspiracionales.
Para la primavera de 2026, adidas Originals reimagina la silueta con ajustes sutiles de tono y textura, manteniendo su ADN intacto. La clásica combinación blanco y negro se revitaliza con acentos en rojo, mientras que la colección masculina apuesta por chándales holgados, bloques de color y denim con una fuerte presencia de las icónicas tres rayas. En paralelo, la línea femenina expande el concepto de chaqueta deportiva con la Superstar Tracktop como pieza central, disponible en versiones que van desde piel sintética hasta crochet, difuminando la frontera entre lo deportivo y lo urbano.
Desde la perspectiva del marketing deportivo, esta propuesta es un caso ejemplar de cómo activar una franquicia histórica sin perder autenticidad. La estrategia incluye contenido global, activaciones coordinadas y experiencias inmersivas que fortalecen el vínculo emocional con nuevas audiencias. adidas Originals entiende que las marcas icónicas no sobreviven por nostalgia, sino por su capacidad de dialogar con el presente.
Además, el uso de figuras de distintas industrias demuestra cómo el marketing deportivo evoluciona hacia un ecosistema híbrido donde el atleta comparte protagonismo con artistas, modelos y creadores culturales. Esta transversalidad amplifica el alcance de la campaña y refuerza el posicionamiento de la Superstar como un símbolo universal.
En un mercado saturado de colaboraciones efímeras, adidas Originals apuesta por la coherencia estratégica: honrar su legado en el baloncesto mientras impulsa conversaciones en moda, música y street culture. La Superstar no depende del reloj ni de tendencias pasajeras; se redefine con cada generación que la adopta.
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Así, adidas Originals reafirma que el verdadero marketing deportivo no solo vende productos, sino que construye íconos culturales capaces de trascender el tiempo, conectar comunidades globales y mantenerse relevantes temporada tras temporada.
La campaña de adidas Originals es un éxito como estrategia de marketing deportivo porque logra algo que pocas marcas consiguen: transformar un producto histórico en una plataforma cultural vigente sin perder coherencia con su ADN.
1. Expande el concepto de marketing deportivo
Ya no se trata solo de rendimiento atlético. La campaña integra deporte, música, moda y entretenimiento en una misma narrativa. Al reunir figuras como James Harden y Lamine Yamal junto a íconos culturales como JENNIE y Kendall Jenner, la marca amplía su alcance hacia audiencias que quizá no consumen deporte activamente, pero sí cultura urbana. Esto multiplica puntos de contacto y fortalece el posicionamiento global.
2. Storytelling que eleva el producto
La narrativa protagonizada por Samuel L. Jackson convierte la búsqueda de las Superstar en una metáfora de atemporalidad. No es una simple campaña de producto: es una historia con identidad visual, dirección cinematográfica y simbolismo. En términos de marketing deportivo, esto aumenta el valor percibido y genera recordación emocional.
3. Construcción de ícono, no de tendencia
Muchas estrategias actuales dependen de colaboraciones efímeras. Aquí, adidas construye sobre un legado sólido. La Superstar nació en el baloncesto y fue adoptada por la cultura streetwear. Esa coherencia histórica refuerza autenticidad, uno de los activos más valiosos en marketing deportivo.
4. Estrategia 360° bien integrada
La campaña no se limita a piezas audiovisuales. Está respaldada por contenido global, activaciones coordinadas y experiencias inmersivas. Esto permite que la historia viva en múltiples formatos: retail, digital, eventos y redes sociales. En marketing deportivo, la omnicanalidad es clave para convertir awareness en comunidad.
5. Relevancia intergeneracional
El concepto del “hotel donde el tiempo no existe” conecta pasado, presente y futuro. Mezclar leyendas consolidadas con nuevas promesas crea identificación transversal. La marca no habla solo a una generación, sino a varias al mismo tiempo, asegurando continuidad de mercado.
6. Producto coherente con la narrativa
La reinvención estética —con ajustes de textura, bloques de color y reinterpretaciones en la línea femenina— respalda el discurso de evolución constante. No es solo comunicación: el diseño acompaña la historia. En marketing deportivo, cuando producto y storytelling están alineados, la estrategia se vuelve sólida.
7. Capital cultural como ventaja competitiva
El mayor acierto es entender que hoy el marketing deportivo funciona como marketing cultural. La zapatilla deja de ser únicamente equipamiento y se convierte en símbolo de identidad. Eso genera deseo, pertenencia y conversación orgánica.
La campaña es exitosa porque combina legado, narrativa, celebridades estratégicamente seleccionadas, coherencia estética y ejecución 360°. No vende solo una silueta clásica; vende significado. Y en el marketing deportivo contemporáneo, el significado es el verdadero diferencial competitivo.






