Rob McElhenney y Kaitlin Olson representan mucho más que una reconocida pareja de actores de Hollywood: hoy son un caso de estudio en marketing deportivo gracias a su rol como inversionistas del Internacional de Bogotá. Durante la pasada Navidad, la pareja recibió un kit oficial del club que incluía camisetas, gorras y bufandas, presentado en una caja cuidadosamente decorada con los colores y símbolos de la institución. El gesto, que parecía sencillo, terminó convirtiéndose en una poderosa acción de comunicación que sorprendió tanto a ellos como a los miles de seguidores que los acompañan en redes sociales alrededor del mundo.
La reacción espontánea al abrir el obsequio, compartida en plataformas digitales, evidenció el potencial que tienen este tipo de activaciones para clubes emergentes. Cuando Rob McElhenney y Kaitlin Olson muestran el kit del Internacional de Bogotá, no solo están exhibiendo una camiseta, sino amplificando el alcance de una marca deportiva que, sin una gran historia de títulos, logra competir en visibilidad con instituciones tradicionales del fútbol colombiano.
Desde la perspectiva del marketing deportivo, este tipo de acciones refuerzan el concepto de branding emocional. El club no se limita a vender un producto, sino que construye una narrativa aspiracional asociada al entretenimiento, la cercanía y la autenticidad. La presencia de Rob McElhenney y Kaitlin Olson conecta al Internacional de Bogotá con audiencias que, de otro modo, difícilmente se interesarían por un equipo en etapa de consolidación.
Uno de los grandes beneficiados de esta exposición es el grupo de patrocinadores. Un caso claro es Colanta, una marca local ampliamente posicionada en el mercado de lácteos en Colombia. El logo de la empresa aparece de manera clara en la parte posterior de la camiseta que la pareja exhibe en el video. Este video replicado miles de veces en redes sociales, genera una visibilidad global que incluso grandes campañas publicitarias tradicionales difícilmente podrían igualar. Aquí es donde el valor del alcance orgánico supera con creces la inversión inicial.

El interrogante que surge es inevitable: ¿podría una marca lograr el mismo impacto únicamente con pauta local? Probablemente no. La participación de figuras como Rob McElhenney y Kaitlin Olson transforma al club en una plataforma mediática internacional, capaz de ofrecer a sus sponsors un retorno en visibilidad que trasciende fronteras y mercados.
Este fenómeno se explica, en gran medida, por el carácter de inversión extranjera del proyecto y por contar con un grupo de inversionistas vinculados al cine y la actuación en Hollywood. Gracias a ello, el Internacional de Bogotá obtiene un alcance que supera al de clubes con mayor trayectoria y palmarés. La presencia constante de Rob McElhenney y Kaitlin Olson en el ecosistema digital refuerza esta ventaja competitiva y posiciona al club como un actor disruptivo dentro del fútbol colombiano.
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A mediano y largo plazo, este tipo de estrategias favorecen la llegada de nuevas marcas interesadas en asociarse con el proyecto. Los patrocinadores no solo compran un espacio en la camiseta, sino una historia, una comunidad global y una narrativa moderna del deporte.
En ese contexto, Rob McElhenney y Kaitlin Olson se convierten en embajadores naturales de un modelo de gestión que entiende el fútbol como entretenimiento, contenido y negocio.
El caso del Internacional de Bogotá demuestra que el marketing deportivo actual no depende únicamente de resultados en la cancha. Acciones creativas, figuras con alto impacto mediático y una visión estratégica pueden acelerar el crecimiento de un club. La participación de Rob McElhenney y Kaitlin Olson confirma que, cuando el deporte se cruza con el storytelling y la cultura pop, el alcance y el valor de marca se multiplican de forma exponencial.






