The game is ours la campaña de Dove que estará presente en el Super Bowl 60

The game is ours

The game is ours define el punto de partida de un lanzamiento de marca que trasciende lo comercial para instalarse en el terreno del impacto social. En un contexto donde las audiencias exigen propósito real, esta visión se apoya en el deporte como un espacio de construcción emocional, identidad y pertenencia. Inspirada en iniciativas como Body Confident Sport Collective, esta narrativa demuestra cómo el marketing deportivo puede convertirse en una herramienta poderosa para transformar realidades y no solo para amplificar mensajes publicitarios.

El trabajo desarrollado por Dove y Ogilvy, presentado en escenarios de alto impacto como el Super Bowl, es una referencia clara de esta evolución. La marca pone sobre la mesa una problemática contundente: una de cada dos niñas abandona el deporte antes de los 14 años debido a la humillación corporal. Este dato no solo genera conciencia, también redefine la manera en que el marketing deportivo debe acompañar el lanzamiento de marcas con un enfoque humano, sostenido y coherente.

Para dar contexto a este enfoque, Body Confident Sport se lanzó en enero de 2024 como un programa único en su tipo, basado en evidencia y clínicamente validado para desarrollar la confianza corporal de las niñas en el deporte. Su creación fue el resultado de una asociación de tres años con Nike y con expertos académicos del Centro de Investigación de Apariencia y el Centro Tucker para la Investigación de Niñas y Mujeres en el Deporte. Además, el programa integra aportes de niñas y entrenadores de seis países, entre ellos México, Estados Unidos, Japón, India, Francia y el Reino Unido, lo que refuerza su legitimidad global dentro del marketing deportivo con propósito.

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The game is ours cobra fuerza cuando entendemos que el desarrollo de la confianza corporal comienza desde el entorno más cercano: entrenadores, docentes y familias. Por eso, Body Confident Sport Collective incluye Body Confident Athletes, un programa presencial dirigido a chicas entre los 11 y 17 años, impartido por entrenadores deportivos o profesores de educación física. Las sesiones abordan temas clave como el lenguaje corporal en el deporte, lo que experimentan los cuerpos al entrenar y competir, y la importancia de escuchar al propio cuerpo. Este nivel de profundidad es una muestra clara de cómo el marketing deportivo puede estructurarse desde la educación y no solo desde la visibilidad.

Paralelamente, los entrenadores acceden a Body Confidence Coaches, un programa de formación en línea que les brinda herramientas para fomentar una imagen corporal positiva. Esta visión integral demuestra que lanzar una marca hoy implica crear ecosistemas de valor. The game is ours se convierte así en una declaración que invita a las marcas a asumir un rol activo en la construcción de experiencias deportivas más sanas, inclusivas y sostenibles, un reto central del marketing deportivo contemporáneo.

La participación de figuras como Kylie Kelce refuerza este posicionamiento. Su experiencia como atleta, entrenadora y madre aporta credibilidad y cercanía al mensaje. Aquí, The game is ours deja de ser un lema y se transforma en una conversación real con las comunidades deportivas. Este tipo de alianzas estratégicas son clave para que el marketing deportivo conecte desde la autenticidad y no desde el discurso vacío.

En un mercado saturado de estímulos, el lanzamiento de una marca necesita algo más que notoriedad: necesita sentido. The game is ours resume una nueva manera de entender el deporte como plataforma de cambio, donde el marketing deportivo no solo impulsa marcas, sino que también construye confianza, pertenencia y futuro dentro y fuera de la cancha.

La campaña The game is ours es un éxito como estrategia de marketing deportivo porque entiende algo clave que muchas marcas todavía pasan por alto: hoy el deporte no solo se consume, se siente, se vive y se defiende.

1. Parte de un insight real y relevante

La campaña nace de una verdad incómoda pero poderosa: millones de niñas abandonan el deporte por la presión sobre su cuerpo. No es un mensaje construido desde el escritorio, sino desde una problemática documentada y validada. En marketing deportivo, cuando el insight es auténtico, la conexión emocional es inmediata y duradera.

2. Convierte el propósito en acción concreta

The game is ours no se queda en un discurso inspirador. Se apoya en Body Confident Sport Collective, un programa con base científica, validación académica y aplicación real en entrenamientos y aulas. Esto le da credibilidad a la marca y demuestra que el marketing deportivo con propósito funciona mejor cuando tiene impacto tangible.

3. Usa el deporte como plataforma cultural, no solo mediática

La campaña aprovecha escenarios de alto alcance como el Super Bowl, pero el mensaje va mucho más allá del evento. El deporte es usado como un lenguaje universal que conecta disciplinas, edades y contextos. Ese enfoque amplía el alcance y posiciona a la marca como un actor cultural dentro del marketing deportivo, no solo como anunciante.

4. Construye un ecosistema, no una campaña aislada

Entrenadoras, entrenadores, niñas, familias y referentes como Kylie Kelce hacen parte activa del mensaje. Al incluir programas como Body Confident Athletes y Body Confidence Coaches, la estrategia entiende que el deporte es un sistema. En marketing deportivo, las campañas que crean comunidad tienen más vida útil y mayor recordación.

5. Representación auténtica y voceros creíbles

Kylie Kelce no es solo una figura mediática, es atleta, entrenadora y madre. Su rol refuerza la narrativa desde la experiencia real, algo fundamental para generar confianza. El marketing deportivo moderno premia la autenticidad por encima de la fama vacía.

6. Mensaje claro, poderoso y apropiable

The game is ours es una frase corta, emocional y fácil de hacer propia. Funciona como lema, declaración y grito colectivo. Este tipo de mensajes fortalecen el posicionamiento de marca y permiten que la audiencia se sienta parte del movimiento, uno de los mayores objetivos del marketing deportivo actual.

7. Alineación perfecta entre marca, valores y audiencia

Finalmente, la campaña es coherente con la historia y el ADN de la marca. No se siente oportunista ni forzada. En marketing deportivo, cuando el mensaje, el contexto y la audiencia están alineados, el resultado es impacto, conversación y lealtad.

The game is ours es un éxito porque demuestra que el marketing deportivo más efectivo no solo impulsa marcas: impulsa personas, cambia narrativas y deja una huella real dentro y fuera de la cancha.